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Si estás usando Mounjaro®, Ozempic® o algún otro tratamiento para la pérdida de peso, probablemente has escuchado opiniones de todo tipo. Que es una moda. Que es hacer trampa. Que cuando lo dejes recuperarás todo el peso. Que deberías poder hacerlo "solo con dieta y ejercicio".
Pero hay algo que quiero que sepas.
La mayoría de las personas que llegan a consulta no están empezando. Llegan después de años de intentarlo. Han hecho dietas, retos, ayunos, programas, suplementos y planes que prometían resultados definitivos. Han perdido peso y lo han recuperado. Han sentido culpa, frustración y muchas veces la sensación de que el problema son ellas.
Y no lo son.
Hoy sabemos que la obesidad no es simplemente una cuestión de comer demasiado o moverse poco. Es una enfermedad en la que participan hormonas, señales de hambre y saciedad, genética, estrés, sueño, emociones y muchos otros factores que influyen diariamente en las decisiones alimentarias.
Por eso, cuando un paciente inicia un tratamiento como tirzepatida o semaglutida, muchas veces ocurre algo sorprendente: por primera vez en años deja de luchar contra un hambre constante. Los antojos disminuyen. Las porciones se vuelven más fáciles de controlar. La comida deja de ocupar cada pensamiento del día.
Y eso no significa que el medicamento esté haciendo "todo el trabajo". Significa que por fin el cuerpo está colaborando.
Sin embargo, también existe una realidad que merece ser hablada con honestidad. Ningún medicamento puede reemplazar aquello que construye la salud a largo plazo: una buena alimentación, masa muscular suficiente, actividad física, descanso adecuado y una relación más sana con la comida.
El objetivo nunca debería ser bajar peso lo más rápido posible. El objetivo es crear cambios que puedas sostener durante años.
Porque perder 20 kilos es importante. Pero también lo es recuperar energía, mejorar tu salud metabólica, jugar con tus hijos sin cansarte, dormir mejor, sentirte cómoda en tu cuerpo y dejar de vivir en una lucha permanente con la comida.
Si hoy estás utilizando un tratamiento médico para la pérdida de peso, no pienses que has encontrado una solución mágica. Tampoco pienses que estás tomando un atajo.
Piensa que estás utilizando una herramienta basada en ciencia para ayudarte a recorrer un camino que nunca debiste recorrer sola.
Y recuerda algo más: el éxito no se define por cuánto peso pierdes este mes. Se define por la salud que eres capaz de construir y mantener durante los próximos años.
Porque al final, el verdadero objetivo no es pesar menos.
Es vivir mejor.

Dra. Carla Palou
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